Siempre he intentado hacer ejercicio y fallado en cada intentó. Lamentablemente, aquí en el Tec no fue la excepción. En primer semestre entré a voleibol de playa. Estaba muy comprometido con la causa y no falté todo el primer parcial. Después de 4 semanas me di cuenta de dos cosas: primero, odio la arena; segundo, correr en la arena hacía que me dolieran las rodillas. Después de eso intenté cambiarme a teatro y que no me pusieran faltas en la clase que sí tenía registrada, pero el plan falló, y casi repruebo esa extracurricular.

En segundo semestre intenté ir al gimnasio, y lo logré durante un mes, pero después regresó el dolor de rodillas porque nunca me había ido a checar y todo fracasó por segunda vez.
En tercer semestre, intenté ir a GAP y a crossfit, pero en algún punto del segundo parcial me atascaron con tareas y dejé de ir. En cuarto semestre me detectaron hipertensión e hice muy poca actividad física. En verano comencé a ir al gimnasio, y todo iba bien. Duré dos semanas y estaba muy emocionado porque iba a tener un viaje a la playa con mis amigos, pero al final mi papá tuvo un accidente y me tuve que quedar en la casa a cuidar. Al final pasó el viaje y al regresar perdí todo el interés una vez más.

Durante quinto semestre estaba muy desmotivado como para intentarlo, así que me resigné a que simplemente el deporte y yo no estábamos hechos para el otro. Finalmente, en sexto semestre me propuse a bajar 20 kilos para mi viaje de graduación, pero como era de esperarse pasó algo. Después de tres día de ir comencé a tener problemas con el corazón y tuve que suspenderlo hasta ver al cardiólogo.

¿Conclusión? No nací para hacer ejercicio y siempre que lo intento algo malo me pasa. Creo que el mundo me esta tratando de decir que nací para ser gordo.